El argentino vuelve a La Maraka el 28 de agosto con canciones de distintas etapas de su carrera, un blues con Alex Lora y recuerdos de los años en que ayudó a abrir espacios para el rock mexicano.
Hay músicos que regresan para cantar lo que ya cantaron mil veces y hay otros que llegan con ganas de seguir metiendo ruido. Laureano Brizuela está en el segundo grupo. El 28 de agosto volverá a La Maraka con sus canciones de siempre, material reciente y un blues que grabó nada menos que con Alex Lora.
La historia de esa colaboración tiene algo de aquellas viejas jugadas entre músicos que no necesitan demasiada ceremonia. Brizuela estaba en Argentina, mandó la canción y esperó. A los pocos días recibió la voz de Lora. Así de sencillo. Cuando habla del cantante de El Tri, Brizuela no se anda con rodeos: “El tipo es genuino”.
Y ahí está buena parte de la gracia. No juntaron dos nombres para fabricar una fotografía de ocasión. Brizuela sostiene que entre ellos existe una relación de respeto de muchos años y que nunca hubo una ruptura con el rock mexicano que ahora tuviera que repararse. El blues simplemente encontró a dos músicos que tenían ganas de tocarlo juntos.
La canción ya fue propuesta para competir en la categoría de rock de los premios Grammy. Brizuela sabe que entre presentar un tema y conseguir una nominación hay un trecho largo, así que no vende humo. Le gustaría que ocurriera y punto. Mientras tanto, el blues ya existe, tiene dos voces conocidas y va camino al escenario.
Pero si uno quiere entender por qué esta colaboración tiene sentido, hay que regresar a los años en que Brizuela llegó a México con El Ángel del Rock y necesitaba una banda para acompañarlo. La encontró en Kerigma. Después apareció un trío joven que se sumó a sus presentaciones: Saúl Hernández, Alejandro Markovich y Alfonso André. El resto de esa historia terminó con Caifanes.
Brizuela cuenta aquello sin ponerse una medalla. Lo que aparece es una fotografía bastante más precisa de la escena: músicos que se cruzaban, tocaban juntos, abrían espacios y todavía no sabían exactamente hasta dónde podían llegar. Algunos nombres terminaron en los grandes escenarios; otros siguieron caminos distintos. Pero la red ya estaba ahí.
También hay una cuenta pendiente con la televisión. Brizuela reivindica el espacio que encontró en Televisa durante los años ochenta para llevar el rock a una audiencia que difícilmente habría llegado por cuenta propia a los foros donde tocaban aquellas bandas. Menciona Rockotitlán y recuerda una época en que poner a un grupo de rock frente a una audiencia masiva todavía implicaba romper ciertas reglas de la televisión musical.
Por eso su regreso a La Maraka tiene más jugo que una noche de éxitos. Brizuela puede cantar las canciones que construyeron su carrera, pero también puede subir al escenario con una canción nueva y con un socio que conoce perfectamente el territorio del rock mexicano.
El 28 de agosto, La Maraka será el punto donde Brizuela junte esas épocas. Habrá canciones de su llegada a México, temas de distintas etapas y material reciente. También estará el blues con Lora, una colaboración que ahora espera saber si consigue avanzar hasta los Grammy.

